Cuidar de sí mismo

Cuídese

para mantenerse saludable

Cuidar de su salud le permite cuidar mejor de sus seres queridos.

Cuando todo su tiempo se centra en cuidar a otra persona, es común que haga a un lado sus necesidades personales y su propia salud. Ignorar sus propias necesidades puede afectar su mente, salud y bienestar, lo cual, a su vez, puede llevarle a padecer problemas de salud.

Aunque no siempre es sencillo, apartar algo de tiempo para usted es importante. Hacerse chequeos regularmente, controlar su salud, asistir a eventos sociales con frecuencia y dedicar tiempo a sus pasatiempos predilectos es beneficioso para usted.

Descubra los recursos de Humana para saber cómo llevar una vida más saludable y estar mejor preparado para satisfacer sus propias necesidades y las de la persona a la que cuida.

Cómo lograr su bienestar físico

Por estar a cargo del cuidado de otra persona, usted corre un mayor riesgo de experimentar un deterioro en su organismo. Si su dedicación al cuidado de un ser querido es tan extrema que lo lleva a descuidar su propia salud, es momento de hacer algunos cambios. Dedicar tiempo a sus necesidades puede ayudarle a sentirse fabulosamente, aumentar su energía, mejorar su estado de ánimo, contribuir a un mejor descanso y mantenerse saludable.

Hay algunas medidas sencillas que puede poner en práctica para generar un cambio sumamente positivo en su dieta y alimentación. A continuación le ofrecemos algunos consejos sencillos para que coma saludablemente:

  • Controle el tamaño de su porción: intente usar platos más pequeños.
  • Coma más lentamente: eso le dará tiempo al organismo para que digiera la comida y se sentirá satisfecho más rápidamente.
  • Implemente una dieta balanceada, rica en alimentos nutritivos como los productos integrales, la espinaca, las bayas y los frutos secos
  • Beba agua en abundancia: esto le dará una mayor sensación de saciedad durante el día.
  • No omita ninguna de las comidas: esto puede provocar un hambre voraz y llevarle a comer en exceso.

Por desempeñarse como cuidador, es posible que no tenga tiempo para hacer actividad física; sin embargo, incorporar el ejercicio a su rutina de actividades diarias puede ser más sencillo de lo que cree.

  • Hay actividades sencillas, como los quehaceres domésticos y la jardinería, que le permiten aumentar su actividad física.
  • Cuando salga, trate de andar en bicicleta y no en auto, o usar las escaleras en lugar del elevador o la escalera mecánica.
  • Si la persona a la que está cuidando no está físicamente incapacitada, trate de pensar en una actividad que puedan hacer juntos, como por ejemplo salir a caminar, nadar, bailar o jugar al tenis.
  • No olvide concertar citas para hacerse chequeos y pruebas de detección preventivas. Consulte la lista de pruebas de detección preventivas en el kit de herramientas para el cuidador, a fin de saber cuáles son las pruebas de detección que puede necesitar y cuán seguido debe practicárselas.
  • Recuerde tomar sus propios medicamentos para que su salud no se vea afectada por ninguna de sus afecciones.
  • Practicar técnicas adecuadas de levantamiento puede contribuir a evitar lesiones, especialmente en su espalda y hombros.

Encuentre más consejos sobre cómo cuidar de su salud y de la salud de su ser querido en nuestro kit de herramientas para el cuidador. Este kit de herramientas también incluye asesoramiento sobre cómo llevar adelante la rutina de cuidados día a día, además de recursos tales como planillas y calendarios para ayudarle a mantenerse organizado. Descargar una copia gratis - Kit de herramientas para el cuidador - Inglés (2.68 Mb).

Cómo lograr su bienestar mental y emocional

La tarea de cuidador y el estrés parecieran ir de la mano. En su calidad de cuidador, es probable que, en ocasiones, se sienta exigido al límite de lo que puede soportar física y emocionalmente. Lidiar con esa presión puede causar estragos en una persona. Es natural que quienes se desempeñan como cuidadores sientan una mezcla de emociones como agobio, culpa, tristeza, soledad e incluso enojo.

Un cierto grado de estrés es normal, pero cuando el estrés se vuelve crónico genera un desgaste que puede llevarle a sentir resentimiento hacia la persona que tiene a su cargo. Incluso puede devenir en un desorden mental más grave denominado depresión.

Cuando el estrés empiece a afectarle, recuerde que está haciendo su mejor esfuerzo. Piense en cuán meritorio es el apoyo que da a ese ser querido tan necesitado de ayuda, y tome conciencia de que tal vez usted también necesite apoyo, de modo que pueda lograr un equilibrio entre sus necesidades de salud y las exigencias que implica desempeñarse como cuidador. Contar con apoyo emocional puede ayudarle a sobrellevar los problemas que conlleva cuidar a otra persona, entre ellos, hacerse cargo de su propio bienestar.

Si está estresado y necesita a alguien con quien hablar, hágalo con sus amigos, familiares o clérigo. Algunas veces simplemente hablar sobre sus frustraciones puede darle un poco de alivio.

Hablar con otros cuidadores es otra forma fabulosa de reducir el estrés y satisfacer sus necesidades emocionales. Después de todo, ¿quién mejor que las personas que se han enfrentado a los desafíos que implica cuidar a un enfermo para entender lo que eso significa? Los médicos, los hospitales, los calendarios comunitarios publicados en los periódicos o las agencias para personas mayores pueden ser fabulosas fuentes de ayuda que le permitirán encontrar un grupo de apoyo local. Hay además muchas maneras de contactarse con otros cuidadores a través de redes sociales en línea.

Lo más valioso que usted puede hacer como cuidador es no descuidar su salud para estar óptimo cuando tenga que cuidar a los seres queridos. Asegúrese de recibir el apoyo mental y emocional que necesita para evitar el síndrome de agotamiento del cuidador y tener la ayuda que le permita estar preparado para enfrentar los desafíos futuros.

Cómo buscar ayuda

Debido a las exigencias que conlleva cuidar a otra persona, apartar algo de tiempo para sus propias necesidades puede ser una misión imposible. ¡No tiene nada de malo admitir que no puede con todo!

Pida a algún familiar o amigo de confianza que le dé una mano. Algunas de las tareas cotidianas en las que pueden ayudarle son:

  • hacer los mandados
  • cocinar algún plato caliente
  • comprar los alimentos
  • pagar las facturas
  • limpiar la casa
  • lavar la ropa
  • hacerse cargo de la persona que usted cuida durante unas horas para que usted pueda salir y renovar su energía

Puede que su comunidad le ofrezca, además, otros servicios de apoyo. Infórmese sobre entidades de terceros que ofrezcan servicios como entrega de comidas a domicilio, transporte, atención ambulatoria para adultos y atención durante descansos, asistencia médica a domicilio y enfermería profesional. Las agencias gubernamentales, los hospitales de su localidad, las iglesias y las dependencias locales de asociaciones de lucha contra diversas enfermedades (como la Sociedad Americana de Lucha contra el Cáncer) pueden ayudarle a encontrar los servicios que necesita.

Tache los chequeos de su lista de pendientes

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